domingo, 3 de mayo de 2009

Estadios vacíos en los partidos del fútbol Mexicano


Ciudad de México (Reuters).- Nadie en las 33 mil butacas del estadio del Cruz Azul aplaudió hoy el imponente disparo del mediocampista Gerardo Torrado, que arañó el travesaño de los Indios de Juárez.

El partido de primera división se disputó a puertas cerradas, ilustrando las medidas extremas tomadas por el Gobierno de México para contener un brote de la gripe porcina que habría causado la muerte de hasta 87 personas.

Los gritos de los jugadores retumbaban en las gradas vacías del Estadio Azul, como si en lugar de un partido por el Torneo Clausura fuera un choque en una cancha de barrio.

La sucesión de escenas surrealistas empezó cuando los Indios salieron trotando a cancha y saludaron efusivamente a un público inexistente. Hasta los pases más leves resonaban como golpes secos en la tarde del sábado.

Sólo en los segundos de pelota muerta antes de un córner o tiro libre se escuchaban los cantos de una decena de hinchas del Cruz Azul en las afueras del estadio, ubicado en un barrio de clase alta en el sur de Ciudad de México.

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